Cómo tratar el acné juvenil desde la raíz sin dañar tu piel

19/05/2025

Cómo tratar el acné juvenil desde la raíz sin dañar tu piel

19/05/2025

¿Por qué tengo acné? La microbiota de la piel tiene la respuesta

¿Por qué tengo acné? La microbiota de la piel tiene la respuesta

Si alguna vez te has preguntado “¿por qué tengo acné?”, puede que la respuesta no sea tan evidente (o visible) como crees: tus granos pueden estar vinculados a tu microbiota cutánea, el ecosistema de microorganismos que vive de forma natural en tu piel.

El acné es una de los trastornos cutáneos más comunes, especialmente en adolescentes y jóvenes. Hoy sabemos que el desequilibrio de la microbiota de la piel desempeña un papel clave en la puesta en marcha de los mecanismos que contribuyen a la aparición de granos en la cara, la espalda y el pecho. Por eso, si buscas un tratamiento para el acné que aborde el problema desde la raíz, es el momento de entender la relación entre la microbiota cutánea y el acné.

¿Cómo influyen las bacterias de tu piel en el acné? ¿Qué papel juega el equilibrio de la microbiota cutánea en tu rutina de skincare para piel grasa y/o con tendencia acneica? Sigue leyendo y descúbrelo.

¿Qué es el acné?

El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel que aparece cuando los poros se obstruyen por una acumulación de grasa (sebo) y células muertas, dando lugar a granos, espinillas y otras lesiones cutáneas. Además, la proliferación de ciertas bacterias puede provocar inflamación, desembocando en un acné de mayor severidad.

La grasa es buena para mantener la piel hidratada y protegida, pero como es bien sabido:
¡todo en exceso es malo!

El acné afecta la unidad pilosebácea, compuesta por el folículo piloso (donde crece el cabello) y la glándula sebácea (donde se produce la grasa).

Microbiota cutánea y acné: el vínculo que explica qué sucede realmente en tu piel

Seguro que has oído hablar de la microbiota, ¿sabes qué es?

Probablemente lo primero que te venga a la cabeza cuando escuchas microbiota es la microbiota intestinal (también llamada “flora intestinal”), y no es casualidad: es la más estudiada y mencionada en salud. Pero la microbiota va mucho más allá del intestino.

Se trata del conjunto de microorganismos —como bacterias, virus, hongos y levaduras— que habitan en distintas partes de nuestro cuerpo como la boca, los pulmones, los órganos genitales y la piel.

Eres más “microbio” de lo que crees: en tu cuerpo habitan entre 10 y 100 trillones de microorganismos.

Nosotros les ofrecemos un lugar – nuestro organismo – donde vivir y alimentarse y, a cambio, ellos ayudan a nuestro cuerpo a desarrollar muchas funciones necesarias para la vida. Por ello, lejos de ser dañinos, los microorganismos son esenciales para nuestra salud y bienestar.

En condiciones normales, la microbiota está en equilibrio. Esto significa que se mantienen unas ciertas proporciones de cada uno de los distintos tipos de microorganismos. Y esta microbiota en equilibrio nos ayuda protegernos frente a patógenos, regular nuestra respuesta inmune y mantener el correcto funcionamiento del organismo.

Pero, en ocasiones, el equilibrio se rompe, como consecuencia de cambios en nuestro cuerpo o en nuestro entorno que alteran el ambiente en el que viven nuestros “amigos microscópicos”. Este desequilibrio de la microbiota es lo que llamamos “disbiosis”.

Tu piel también tiene su propio ecosistema: conoce la microbiota de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo y nuestra primera línea de defensa frente al mundo exterior. Al igual que en el intestino, la piel alberga su propio ecosistema, la microbiota cutánea o microbiota de la piel, y su equilibrio es fundamental para que la piel se mantenga sana, fuerte y protegida.

Cuando este equilibrio se rompe, y se produce la disbiosis, pueden desarrollarse enfermedades como la dermatitis, la psoriasis… y por supuesto, el acné.

Cuando se rompe el equilibrio de la microbiota cutánea: la disbiosis en el acné

En el acné se combinan varios factores que actúan sobre la piel: se produce más grasa de lo normal, los poros se obstruyen y el sistema inmune reacciona causando inflamación.

¿Y si hubiera algo más? La ciencia ha identificado recientemente un factor clave en el acné que lo conecta todo: el desequilibrio o disbiosis de la microbiota cutánea. Pero no se trata de un factor más, sino que puede causar o agravar el resto de mecanismos que dan lugar al acné. Por eso, abordar la disbiosis es clave para tratar el acné desde la raíz y solucionar el resto de problemas asociados al acné.

Uno de los principales desencadenantes de la disbiosis en el acné es el exceso de sebo en la piel, típico de la piel grasa y con tendencia acneica, provocado por factores como los cambios hormonales en la adolescencia o en otros momentos de nuestra vida.

Este ambiente se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que Cutibacterium acnes —una bacteria que en condiciones normales es beneficiosa para la piel— se multiplique sin control, ya que la grasa es su alimento favorito. Al mismo tiempo, otras bacterias de nuestra microbiota son desplazadas y el equilibrio se rompe.

C. acnes pasa de ser beneficiosa para nosotros a convertirse en una bacteria virulenta y sin control, que comienza a desarrollar mecanismos patogénicos que conducen a la producción de más grasa, inflamación y obstrucción de poros, produciéndose imperfecciones propias del acné.

Quorum sensing: cómo se comunican las bacterias para provocar acné

Las bacterias como Cutibacterium acnes no actúan de forma aislada, sino que lo hacen en grupo. Para ello, las bacterias “hablan” entre sí a través de un sistema de comunicación llamado quorum sensing, que es el lenguaje de las bacterias.

Este sistema permite a las bacterias cooperar, acordar determinados comportamientos y actuar como un equipo. Coordinan la liberación de moléculas inflamatorias, debilitan la barrera cutánea y forman biofilms, una especie de “escudo” que las protege y las hace más resistentes.

Este comportamiento colectivo intensifica la inflamación y la producción de grasa, daña la microbiota de la piel y facilita la aparición de granos en la cara, granos en la espalda y otras manifestaciones del acné

Elimina el acné desde la raíz: ¡devuelve el equilibrio a la microbiota de la piel!

Hoy sabemos que las bacterias no son el enemigo. Al contrario: son fundamentales para nuestra salud y bienestar. Por eso, restaurar el equilibrio de la microbiota cutánea es clave para tratar definitivamente el acné desde la raíz sin dañar la piel.

¿Cómo cuidar tu piel grasa con acné sin dañarla?

Si buscas la mejor crema para el acné, prioriza productos que no solo reduzcan los granos e imperfecciones, sino que actúen desde la raíz de manera respetuosa con la piel y su ecosistema. Incorporar una rutina de skincare para la piel con tendencia acneica basada en este enfoque te ayudará a eliminar el acné sin agredir tu piel. Ahora que la ciencia ha cambiado la forma en que entendemos el acné, también es momento de cambiar la forma en que lo tratamos. Te contamos todo sobre cómo eliminar el acné de manera respetuosa en el artículo Cómo tratar el acné juvenil desde la raíz sin dañar tu piel y también te proponemos 5 formas de cuidar la piel acneica.

Vincobiosis® Acneic, la rutina para pieles con tendencia acneica que respeta tu piel y su microbiota

Si tienes piel con tendencia acneica y/o piel grasa y estás cansado/a de productos agresivos para tu piel, Vincobiosis® Acneic es para ti.

Gracias a su ingrediente biotecnológico Canonia Allysis®, que actúa bloqueando la comunicación entre bacterias (quorum sensing), esta rutina antiimperfecciones devuelve el equilibrio a la microbiota cutánea y ayuda a eliminar granos, reducir las rojeces y la grasa de la piel.

Bibliografía consultada

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